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El puro habano cubano y la litografía: arte y tradición

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Cuando en 1796, el checo Aloys Senefelder descubrió las bondades de la litográfica, estaba lejos de imaginar que su hallazgo llegaría a ser, no solo uno de los más populares métodos de estampación del siglo XIX, sino el principal recurso empleado en la legitimación y publicidad de puros y cigarrillos cubanos, iniciativa que se convertiría en un legado para la industria tabacalera: la litografía en el habano.

Lo que lees, la litografía fue, por mucho tiempo, la forma de aportar arte y legitimidad al puro habano cubano. ¿Quieres saber cómo? ¿Quieres saber qué es la litografía? Continúa leyendo.

¿Qué es la Litografía Tabacalera?

LA LITOGRAFÍA fue la técnica de impresión calcográfica utilizada por imprentas y talleres gráficos desde mediados del siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX para obtener aquellas preciosas impresiones en papel (auténticas obras de arte), que los industriales tabaqueros emplearon para proteger, embellecer, identificar y legitimar sus preciadas labores, acompañando a las cajas, mazos, cajones y los propios cigarros puros.

Un poco de historia

La impresión litográfica llegó a Cuba antes que a otros países como España, Argentina, México y Estados Unidos. 

Fue rápidamente reconocida por su notable desarrollo cultural y no tardó La Habana en gozar de los privilegios de dicha técnica.

En 1817 por decreto real se dio fin el Estanco del Tabaco que durante todo un siglo autorizaba a comercializar el producto solo con España. 

Luego, en 1827, al eliminarse los impuestos a las fábricas de puros y cigarrillos se disparó la mercantilización del habano y sus derivados en un entorno cada vez más competitivo, donde proliferaron los fraudes y las falsificaciones.

Ante esta situación, los dueños de fábricas optaron por amparar sus marcas mediante una solución que identificara el producto y a su vez le brindaba una atractiva presentación. 

Así surgieron, a mediados del siglo XIX, las primeras etiquetas monocromas para los envoltorios de habanos y cigarrillos. 

La litografía Tabacalera: un espacio para la teconología y el arte.

A la litografía se incorporaron adelantos tecnológicos como la impresión con varias tintas o el uso de prensas movidas por vapor.

Surgió una amplia producción de papeletas rectangulares con alegóricos dibujos, el nombre de los fabricantes y un logotipo de la marca, en las que se envolvían entre 20 y 25 pitillos enrollados a mano.

Conocidas como marquillas cigarreras, estas cajetillas se volvieron coleccionables, tanto por su carácter serializado como por lo artístico de sus dibujos.

La litografía tabacalera cubana, producida durante la segunda mitad del siglo XIX, constituye un alto referente de la gráfica de la época, de la publicidad, el diseño, el arte aplicado a la industria… 

Las imágenes recogen además la identidad, los valores, las tradiciones, la historia de la Isla; por ello tanto marquillas como habilitaciones resultan de gran interés para la llamada vitolfilia, colección de vitolas o anillas de tabacos. 

Por otra parte, aunque con la llegada del siglo XX la técnica litográfica quedó atrás para la industria del tabaco, el offset (otra técnica de impresión) , con sus ventajas y sus abaratados costos, sustituyó a las antiguas obras de arte tabacaleras; 

y así la tradición de engalanar los envases de puros se ha mantenido hasta nuestros días.

Pero a que no adivinas qué otra ciudad tiene una gran tradición litográfica, pues sí, Sevilla, con su Real Fábrica de Tabacos, obra de arte arquitectónico que alberga hoy el rectorado de la universidad de la ciudad.

¡Qué hermoso es encontrar relaciones ocultas entre las dos ciudades que más amo! Espero que te hayas maravillado como yo con esta historia contada “Al son de las Tijeras”.

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